Tuesday, August 16, 2005


Te invito a Analizar la Bella Oración que nuestro Señor Jesucristo nos dejó:

“Padre Nuestro que estas en los cielos. Santificado sea tu nombre venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo. Dános hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén”.

NO DIGAS PADRE
No digas PADRE, si cada día no te portas como su hijo.
No digas Nuestro, si vives aislado en tu egoísmo.
No digas Que estás en el cielo, si solo piensas en las cosas mundanas.
No digas Santificado sea tu Nombre, si no lo honras con tus palabras y tus obras.
No digas Venga a nosotros tu Reino, si no vives y llevas la Buena Nueva.
No digas Hágase tu voluntad, si no la aceptas cuando es dolorosa.
No digas Danos hoy nuestro pan, si no te preocupas por la gente con hambre, sin cultura y sin vivienda.
No digas Perdona nuestras ofensas, si guardas rencor a tu hermano.
No digas No nos dejes caer en la tentación, si coqueteas con ellas.
No digas Líbranos del mal, si no tomas partido contra el maligno.

No digas "Amén" Si no has entendido ni tomas en serio las palabras del "Padre Nuestro"


¿HAS PENSADO CÓMO RESPONDERÍA DIOS AL PADRE NUESTRO?
Hijo mío, que estás en la Tierra, preocupado, confundido, desorientado, solitario, triste, y angustiado.
Yo conozco perfectamente tu nombre, y lo pronuncio bendiciéndolo, porque te amo.
Juntos construiremos mi Reino, del que tú vas a ser mi heredero, y en eso no estarás solo porque yo habito en ti.
Deseo que siempre hagas mi voluntad, porque mi voluntad es que tú seas feliz.
Tendrás el pan para hoy. No te preocupes, sólo te pido que siempre lo compartas con tu prójimo, con tus hermanos.
Siempre perdono todas tus ofensas, antes incluso de que las cometas, pues sé que las cometerás. Sólo te pido que, de igual manera, perdones tú a los que te ofenden.
Deseo que NUNCA caigas en la tentación.
Y toma fuerte mi mano, aférrate siempre a mí, y yo te libraré del mal.
Nunca olvides que TE AMO desde el comienzo de tus días, y que TE AMARÉ hasta el fin de ellos ¡PORQUE SOY TU PADRE!
Que mi bendición quede contigo, y que mi paz y amor eternos te cubran siempre. Sólo de mí podrás obtenerlos, y sólo Yo puedo darlos porque
¡YO SOY EL AMOR Y LA PAZ!